El submarino S-62 ‘Tonina’, un histórico de la Armada, se convertirá en buque museo en Cartagena

La ciudad de Cartagena, cuna del Arma Submarina española, acogerá y preservará una pieza clave de su historia naval. La Armada ha formalizado la cesión del submarino S-62 ‘Tonina’ al Ayuntamiento de Cartagena, un gesto que asegura la conservación del buque y lo convierte en un futuro polo de atracción cultural y turística.
Tras más de tres décadas de servicio silencioso en las profundidades, el submarino ‘Tonina’ (S-62) afronta su última y más visible misión: convertirse en un museo para divulgar la historia del Arma Submarina española. La cesión, ratificada por la Junta de Enajenación y Liquidadora del Arsenal de Cartagena, materializa una larga aspiración de la ciudad portuaria.
El ‘Tonina’ no es un submarino cualquiera. Fue el segundo de los cuatro buques de la clase ‘Daphné’ (serie S-60) construidos íntegramente en los astilleros de la entonces Empresa Nacional Bazán en Cartagena. Botado en 1972 y entregado a la Armada en 1973, este sumergible fue un pilar de la Flotilla de Submarinos durante la Guerra Fría y las décadas posteriores, acumulando miles de horas de inmersión en misiones de vigilancia y disuasión. Causó baja en el servicio activo en 2005, siendo el más longevo de su clase.
La cesión es un acto de profundo significado histórico y emocional. Permite que el legado de las dotaciones que sirvieron a bordo perdure y sea conocido por las nuevas generaciones. Para Cartagena, supone la recuperación de un icono de su potente industria naval y el fortalecimiento de su identidad como capital del submarinismo en España.
El proyecto contempla la ubicación del submarino en una zona emblemática de la fachada marítima de la ciudad. Aunque el proceso de acondicionamiento y musealización será complejo y requerirá una inversión significativa, el objetivo es convertir al ‘Tonina’ en un elemento central del paisaje portuario y en un testimonio tangible del esfuerzo, la tecnología y el sacrificio que implica el servicio bajo el mar.
Este gesto de la Armada no solo salva a una unidad histórica del desguace, sino que refuerza su vínculo con la sociedad a la que sirve, cediendo una parte de su patrimonio para el disfrute y el conocimiento público. El ‘Tonina’ pasa así de ser un arma de disuasión a una herramienta de cultura y memoria histórica.